Conceptualización del tema

Tratar las temáticas inherentes a las personas en situación de discapacidad, en la actualidad, ha generado que nos remitamos a pensar en las necesidades que a nuestro parecer, les resultan más básicas, intentando a su vez, abarcar las diversas dimensiones que comprende a cada uno de ellos. Sin embargo, y como lo expresa Finger: “Muchas veces la sexualidad es la causa de nuestra opresión más grave; también a menudo es la causa de nuestro más profundo dolor. Nos resulta más fácil hablar – y formular estrategias para el cambio – sobre la discriminación en el trabajo, la educación y la vivienda, que hablar sobre nuestra exclusión de la sexualidad y la reproducción”. (Finger, 1992, pág. 9.), citado por Tom Shakespeare, pág. 206. Es por tanto la sexualidad, un asunto y una necesidad a tratar con las personas con discapacidad, que ha sido relegado y puesto en un segundo plano, debido a que como lo afirma Shakespeare, 1994ª: “He dicho en otro lugar que el prejuicio y el estereotipo desempeñan un papel fundamental en las relaciones sociales que incapacitan”, además de que todo “indica que los problemas sexuales más importantes de las personas con discapacidad son los que se derivan del prejuicio y la discriminación, y no del déficit individual (T. Shakespeare, pág. 212). Siguiendo con las afirmaciones del autor, “A los discapacitados se les infantiliza y se les niega el status de sujetos activos, en consecuencia se debilita su sexualidad”. (T. Shakespeare, pág. 207). Pese al conocimiento difundido y generalizado de este aspecto, es muy poco lo que se ha trabajado en el ámbito práctico y conceptual del tema especifico de la sexualidad en personas con discapacidad, en consecuencia de ello, se carece de espacios e información certera y amplia del tema, haciendo escasear argumentos céntricos y puntuales que nos permitan hacer un análisis pormenorizado del tema, donde haya no solo una mirada ajena de este, sino también una mirada de quienes están en dicha situación. Por tanto, como lo afirma T. Shakespeare “debemos sustituir el modelo médico de la discapacidad sexual dominante por un modelo social que sea sensible a los que los hombres y las mujeres digan acerca de sus vidas, y que no se basa en las ideas preconcebidas de los profesionales no discapacitados” (T. Shakespeare, Pág 213), lo que genera una reorientación al trato de tema “tabú” que se le da al tema, con todo lo que ello implica, puesto que “Es fundamental comprender que también hay discapacitados y discapacitados homosexuales, (...), heterosexuales o no, también pueden tener experiencias distintas de sus relaciones. Dentro del movimiento de la discapacidad existen unas minorías que cada vez exigen mayor reconocimiento de sus experiencias y atención a sus necesidades. Los estudios deberían ser sensibles a la diferencia, en el sentido más amplio, y evitar las generalizaciones y las lagunas”. (T. Shakespeare, pág. 213). Para finalizar dicha temática, reiteramos que “La política y la provisión de la discapacidad a menudo se olvidan de que la sexualidad es una de las necesidades humanas básicas. Se atienden, aunque sea de forma inadecuada la vivienda, el transporte, la educación y otras necesidades, sin embargo en los primeros puntos del programa del bienestar no figuran los factores sociales y sexuales. En los de día y en los hogares residenciales a los discapacitados se les suele negar la intimidad, o la oportunidad de establecer relaciones amorosas o sexuales. Este fracaso en dar prioridad a temas que son muy importantes(...), refleja un fracaso en no considerar la humanidad de los discapacitados en toda su extensión”. (T. Shakespeare, pág. 214).

1 comentario:

  1. Exaltamos los aportes conceptuales que realizan los diferenets autores que son citados en el texto. Y con base en este producto, nos surgieron los siguientes cuestionamientos:

    ¿la visión de los autores respecto a la sexuacion de las personas discapacitadas si corresponde a sus realidades?

    las posturas que se dicen asumir frante al tema ¿que bases tienen: esteriotipadas, prejuiciosas, otras? y ¿porque?

    Estas dos preguntas aunque superfluas pueden generar debate; esperamos con base en la lectura de las mismas y del texto, puedas dar otros aportes, que vayan hacia este rumbo.

    ResponderEliminar